Domingo a la tarde
Domingo a la tarde encerrado en casa. Aire acondicionado. Solo. Celia se va al MALBA con una amiga. Un disco de Schubert, el Impromptus para piano, op. 90. Hace muchoque no lo escucho pero lo recuerdo perfectamente. Es tan trágico y romántico. Pero me gusta. Lo comprendo.
La música cuenta la historia del compositor sentado a dos mesas de Beethoven. Ambos cenan solos pero él nunca se anima a acercarse y declararle su admiración. Un momento extraño en la historia del arte y sin embargo también bello.
Más tarde, un poco de Debussy, con culpa. Le dije a Celia mientras hacíamos el almuerzo: "La gente que escucha música culta desconfía de Debbusy". Yo desconfío. Todavía es un enigma para mí. Sobre todo su música para piano.
El gato se alborota porque ve unas palomas en la ventana.
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Desconfiarás mucho, pero lo de "música culta" debe ser un eufemismo, ¿no? Digo porque estoy seguro que un cacofónico como John Cage, por ejemplo, se consideraba un compositor culto. En mi humilde opinión, para ser objetivo, creo que la música se puede clasificar sólo en escalas temporales. Es decir, evitando adjetivos, los cuales siempre son acepciones personales. Válidos, por supuesto, pero no muestran una taxonomía objetiva.
Claro, como en todas las artes, dentro de su época, siempre hay artistas que se salen del molde...
Conservado en captura 20050508