Miércoles a la mañana
Tengo una bolsa de plástico de las librerías Hernández con caras de escritores. Están Joyce, Freud, García Marquez, Baudealire. El eslogan es simple, contundente: "Todos los libros". Hay uno que no identifico, creo que es Tolstoi y otro, creo que es Leónidas Lamborghini. No sé.
Freud aparece con su barbar perfecta y sus anteojos redondos. Joyce también tiene anteojos redondos y un bigote sutil, apenas. García Marquez siempre con esa cara de "lo hice, los engañé a todos, se las hice y todavía no se dieron cuenta". Lo pone a uno de buen humor.
Pero el mejor es Baudelaire. Es el que más pega. Tengo la sensación de que su poética es la única que hubiera entrado de lleno en una bolsa de plástico.
La cara de Baudelaire. Es la foto que sacó le sacó Carjat, a fines de 1861 o a principios de 1862. Es la más conocida, y las más impresionante.
En la bolsa de plástico aparece invertida, como si hubieran dado vuelta el negativo. En la bolsa, derecha es izquierda, e izquierda es derecha.
No le gustaba posar para las fotos. Nadar le sacó otra, también cautivante. No le gustaba la fotografía directamente al poeta.
Todos los días me levantó y me hago la misma pregunta: ¿Tiene que cargar el escritor con la limitaciones del lector? No tengo una respuesta clar. En todo caso, lo que más se acerca a una respuesta es que el escritor tiene que jugar con las limitaciones del lector. Aparte es más desafío. Si uno las niega de cuajo, escribir es demasiado fácil.
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