Domingo a la noche
Veamos, hoy estoy de ánimo para una taxonomía.
Como yo lo veo hay dos clases de personas: los amorgos y los entusiastas. Los amargos son loq ue te dicen "lo dudo", "no, no creo" o "esa taxonomía no sirve es facilista". Por lo general, son seres narcisistas que frente a la perspectiva del error, o apenas la posibilidad del error, se detienen. Por cierto, la mayoría viven sumidos en la inmovilidad y el error de pensar que tienen una actitud crítica con la vida. (No la tienen, solamente son amargos.) Viven peleándose con la gente porque la la ven voluntarista y falta de practicidad.
Los entusiastas hablan mucho, y hablan gansadas y escupen cuando hablan. Se entusiasmas con cualquier cosa, desde una posible ida al Tigre hasta un trabajo en Washigton D. C. Son voluntaristas hasta el absurdo. Viven peleándose con la gente porque la ven amarga y falta de vitalidad.
Yo pertenezco a los últimos. Pero ya me agarré en una tercera vía un par de veces. El que deja hacer. Si viene un amargo, todo bien: amargate, qué me importa. Si viene un entusiasta: entusiasmáte, mientras no me pidas plata...
El que deja hacer. Está bueno. A mi viejo le sale bárbaro. Igual, yo tadavía escupo a la gente cuando hablo. Debo confesar que veces lo hago a propósito.
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