Viaje y obsesiones
Ahora hace calor, un calor húmedo que quedó en las habitaciones y que se había instalado desde antes de la lluvia. Hoy a la noche nos vamos al campo. Tengo ganas de volver a la casa del campo, para seguir conociéndola y tengo ganas de tener ganas de escribir allá, aunque últimamente no me puedo concentrar.
Tener problemas de concentración es algo muy malo. Me llegan desde afuera. No se trata solamente de las interrupciones, son también los problemas que se proyectan, las promesas, cómo y de qué va a estar compuesto el año que viene. No encuentro una excusa mejor. Quizás solamente esté cansado. O me falte la minima voluntad necesaria, o también es posible que haya bajado mi necesida de demostrarme que podía escribir.
Sin embargo, hoy estuve escribiendo en un bar de Av. de Mayo. Tomaba notas y leía, y la lectura me empujaba a su vez a tomar notas. La sensación que tengo que rechazar es que me la paso escribiendo y al mismo tiemp no puede escribir.
El bar de Av. de Mayo era una buen bar. Y las lecturas y las notas que hice ahí ahí me ayudaron.
¿Puedo albergar la esperanza de escribir en la casa del campo? Es una buena casa para escribir, pero no vamos solos con Celia y eso puede ser bueno o puede ser malo para escribir según se den las cosas.
En todo caso, no voy a postear hasta que vuelva, amenos que vayamos a algún locutorio de la zona. En tal caso pienso llevar un breve diario de esta semana anterior a la navidad. También pienso llevar un par de buenos libros, o libros que espero sean buenos. Y voy a caminar mucho, también, pensando en la necesidad de concentrarme.
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