Señoras y señores, el Premio Planeta
Si aspirás a una mínima elegancia, una corbata rebelde te puede poner muy histérico. Pero llegamos puntuales y ya había, en el último piso del Alvear Hotel (vista increible), muchísima gente y ¡sí! muchísimos viejos.
"Acá se hacen negocios" me dijo Celia. Interesante ecosistema el último piso del Alvear el día del Premio Planeta. Había amigos y gente amigable, que, por supuesto no es lo mismo, y la verdad, la pasamos muy bien.
(Y eso que uno no podía emborracharse porque el riesgo era claramente que te hecharan a patadas. La comida y los tragos, excelentes. Y el humor de Jorge Paolantonio lo matiza todo. Tiene nueva novela en la calle, "Algo en el aire", Seix Barrial, finalista el año pasado.)
Por un lado, entonces, el evento social con Pacho O´Donell de bastón, escapado de su cámara frigorífica, mujeres que mostraban los hombros, Kevin Johansen, con tres temas impecables y charlas ocasionales.
Por el otro lado, el premio en sí. Televisado por TN y, carajo, muy bien dado este año a un Caparrós que se las sabe todas.
El jurado frente a las cámaras compoñía un cuadro interesante. José Pablo Feimann, descollante con un discurso agresivo y de un mal gusto extremo, tenía la cara tan blanca como un teclado viejo y sucio. Guillermo Martinez, con el que hablé un rato ya abajo del escenario, se pone colorado enseguida. El mandatario de Zurich era altísimo. Parecían, lo digo con todo respeto, los locos Adams. Pero, insisto, muy bien dado el premio a una novela, "Valfierno", que yo ya había leído y, si sirve de algo, me había gustado.
Antes en un gesto interesante, subieron Osvaldo Bayer y Felix Luna a recibir, creo, premios a la trayectoria, o algo así. Algún inadaptado le tiró un pan a Bayer. Lo cual, la verdad, me parece grosero al pedo. El problema fue que Analía Martínez, mi querida editora, me vino a preguntar si había sido yo. Me indigné.
Después, fauna y flora y conversaciones que no voy a repetir pero que valen la pena. El cordobés Fernando Lopez, otro escritor del Dragón, salió finalista y publica el año que viene. Felicitaciones.
Hoy fui al Ateneo a comprar el último disco de Molotov, que estoy escuchando obsesivamente hoy, y escuché a uno de los vendedores del área de libros decir está exacta frase: "Yo paso por una armería y me puedo quedar diez horas mirando". No sé por qué me hizo pensar en la fiesta del premio.
Lo mejor de la noche, volver caminando con Celia hasta casa a medianoche y que Julio Acosta me dijera, acusando recibo de El Ignorante: "Boludo, dejá de pelearte con mamá y papá, y concentrate, yo te quiero novelista a vos".
Ahí va. Hasta el año que viene.
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