Teoría estética de transnoche
Conversación con Celia que dispara muchas hipótesis sobre el funcionamiento de los medios.
Una idea, por ejempo, es que los medio de comunicación funcionan como drogas duras.
Uno cada vez quiere más (caudal), cada vez tiene menos (información).
Es la cosa histérica de la Viva. Nos saca de la realidad, nos alucina, nos abstrae.
Cuando se termina el efecto, llega la angustia.
Puro consumo.
Peor lo peor es que mucho del arte contemporáneo también nos causa ese efecto.
Acá es donde el consumo se vuelve una pulsión, una necesidad, y ntonces, no sé, hay que irse al campo, regar la plantas, hablar con un amigo.
Después, otra hiótesis: la división cultura alta/ cultura baja suena ridícula porque es ridícula.
Los noventas lo cambian todo.
A princpios de la década la irrupción del cable. De Barrio Norte a Villa Luro, acceso a programas de entretenimiento y al ballet de Canal À.
A fines de la década, Internet. ¿Es cultura alta? De ninguna manera, es una parodia de la biblioteca borgeana, una biblioteca no falsa, sino con datos falsos. ¿Es cutlura baja? No, es cara en dinero y simbólicamente aunque acceder cueste cincuenta centavos en un locutorio.
¿Y entonces? Nada, la cultura de masas se comió la división alto/bajo.
Entonces Celia me dice: "Pero esa hipótesis ya es vieja".
Y tiene razón.
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