Agua

Lluvia. Lluvia. Y mucha humedad. Y cuando uno ya se cansó, mucha más lluvia y muchísima más humedad. La cataratas, después de un micro, dos trencitos, y una larga pasarela, era una fiesta orgiástica de agua. Agua, mucha agua. Con los pilotos blancos parecíamos ingenieros de la NASA. Pero ingenieros mojados. Todo muy lindo.

La Garganta del Diablo, excelente. Lo sublime. Y nada más, porque ya teníamos las pelotas llenas, sí, ya adivinaron, de agua.

Celia: "Las cataratas con lluvia torrencial es mucho".

Después, teé de limon y opio en la pieza del residencial. Y por supuesto, más agua, que caía y caía del cielo.

Yo traté de leer un poco. Pero el libro estaba húmedo.

Salir a caminar en hojotas porque las zapatillas son dos esponjas.

Mañana la vuelta.

Y espero que el avión esté un poco más seco que todo esto.

Posted by: Juan Terranova on Jul 15, 04 | 7:16 pm

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