Desde la frontera tripartita
Escribo desde Fost de Iguazu, Brasil.
En dos jornadas apenas completas, tres países diferentes, Argentina, Paraguay y Brasil. Nada mal. Un millón de anécdotas. Encarnación fue alucinante, un millón de puestos de chucherías electrónicas, remeras deportivas y calabazas para mates.
Después, Posadas un poco más, y, al otro día, viaje hasta San Ignacio, a las ruinas de los jesuitas. Noche en Montecarlo, donde comimos al lado del Paraná y el hotel no era tan malo.
Hoy llegamos a Iguazú después de un viaje de tres horas en micro y después de instalarnos en un residencial con parque y lago privado (sic), a Brasil.
Manhiana, Cataratas todo el día con expectativa de gomón.
A la vuelta, prometo y quedo en deuda, para una crónica detallada.
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