Fragmento de mi posible novela para Gordon
Mi abuelo Harry me llevó un par de veces al zoológico. Me gustaba mucho el zoológico de chico. Tengo recuerdos más vívidos y nítidos de las visitas al zoológico con mi abuelo que de otros eventos de mi vida que se prolongaron mucho más en el espacio y en el tiempo. Recuerdo fragmentos de conversaciones como si la hubiera escuchado ayer.
— Abuelo, ¿me comprás galletitas para tirarle al elefante?
— Victor, cuando crezcas vas a entender porque yo soy un consumado anti-anti peronista y no un simple peronista.
— Está bien, abuelo.
Y mi abuelo, alias Manteca Harry, me compraba unas galletitas muy divertidas que uno podía comer o lanzarle al elefante. Las galletitas le pegaban en el lomo o cerca de las costillas y las veía, las buscaba entre la tierra y las absorbía con la trompa. O eso creía yo que hacía. Las galletitas tenían formas de animales y olor a vainilla.
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