primero de enero
Bueno, se sumó Elsa a este blog de cuatro o cinco con suerte, de dos o tres casi siempre.
Yo estoy en un locutorio de Cariló, después de pasar la primera mañana del año tomando sol y bañandome en el mar. Necesitaba un descanso, lo admito. Pero cuando encuentro mensajes de Elsa, de Gordon, y de algunos otros en este computadora extraña, pienso que en realidad mi motus no está en la playa restauradora, si no en la city destructora.
¿Se puede ser adicto a una ciudad? (pregunta muy boluda)
Bien, ayer vimos fuegos artificiales en la playa, tomamos champaña y comimos brochettes.
Hoy nadamos y tomamos sol, y yo terminé de leer un libro de divulgación sobre vampiros, algo berreta pero innegablemente interesante. En tres días, a caballo entre el 2003 y el 2004, finiquité "Cujo" de Stephen King. Prometo crítica. En las vueltas de hoja, leí un poquito de "Apocalípticos e integrados" de Eco, texto envejecido pero todavía polémico.
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