posibilidades
Hace algún tiempo, todas las historias que escribía me costaban. Sentía que tenía que elaborarlas como un repostero. Un repostero extraño que usaba una jeringa para sacar sangre de su cabeza antes que una manga para dibujar con crema. Hace relativamente poco, los temas, las técnicas y los medios empezaron a aparecer de una forma casual pero constante. Hoy, miro mis archivos en la computadora, y veo una alacena llena, desbordante de posibilidades atractivas. Me produce una risa irónica recordar que hace algún tiempo (¡que soberbio y tierno era!) me asustara la idea de que se me acabaran las historias, las buenas, las que vale la pena contar. Hoy en día incluso me gana cierta angustia por la cantidad. ¿Un ejemplo? Este weblog.
[28] comentarios (281 views) | [0] Trackbacks [0] Pingbacks