Lunes al mediodía

Ayer amorzamos en la casa de la calle Campichuelo con mis viejos y mi abuela María.

Una vez más repasamos la rama familiar de los italianos, pero esta vez del lado materno. Y nos enteramos por mi abuela, que uno de sus hermanos que vino a la Argentina había estado en África, con las tropas que Mussolini había mandado a Cirenaica.

No creo que haya estado en el frente porque era peluquero, pero al mismo tiempo esa frontera iba y venía de una manera asombrosa, con cada uno de los avances y retorcesos de ambas fuerzas. Así que, aunque hubiera estado en Tripoli, la plaza fuerte italiana, durante todo el conflicto, debe haber vivido las batallas entre Rommel y los Aliados muy de cerca.

Después se vino a la Argentina, se casó por poder con una italiana que había conocido antes de ir a la guerra. Cuando finalmente ella pudo llegar a Buenos Aires vivieron juntos hasta que él se murió de viejo. Y ahí ella se volvió a Italia.
- ¿Por qué?- le preguntó mi viejo cuando viajó.
- Porque acá tenemos la montaña- le dijo.
- ¿Van muy seguido?
- No, nos gusta mirarla desde la ventana.

Me vejo me contó que cuando llegaron estaban tomando mate.
- Es un hábito que no es fácil de dejar.- me dijo.

Posted by: Juan Terranova on Feb 07, 05 | 12:35 pm

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