Domingo a la noche

Hoy íbamos a almorzar con mis viejos yc uando el colectivo estaba pasando por Once le dije a Celia que quería ir a ver. Nos bajamos, cruzamos la plaza y hablamos sobre el mausoleo de Rivadavia. Es como una ironía que sus restos estén en una de las plazas más salvajes de capital.

Llegamos y vimos las bandeas y todas las cartas e inscripciones, y los rosarios y muchísimas cosas más. A una semana y días del incendio, ya se había armado el santuario.

La gente que había sacaba fotos. Había un par de zapatillas topper blancas que me resultaron lo más significativo. No sé por qué.

Celia debe estar un poco cansada ahora. Almorzamos muy bien en el jardín y dormimos una siesta abajo de los árboles. Después, ayudamos a mi viejo a armar un toldo nuevo para el patio.

Posted by: Juan Terranova on Jan 09, 05 | 9:38 pm

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