miércoles más tarde
Cuando uno no tiene un trabajo que le demande una buena parte del día, por lo general, se dedica a actividades ridículas. Por ejemplo, una es organizar, coordinar o asistir como conferencista o como público, a mesas redondas sobre los temas más disímiles. Otra puede ser escribir poesía. Escribir poesía, con todo los prejuicios que existen al respeto, me resulta mucho más noble.
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