El Ignorante, presentación oficial

Bien, escribo apenas después de que todo este asunto de la presentación de "El Ignorante" pasó.

Lo primero: gracias a todos por venir.

Lo segundo. Estábamos ahí, esperando, y putual aparece Obelix. Celia me dice: "Este chico quiere comprar el libro".
Le doy la mano y le digo "Gracias". Y el me dice: "Soy Obelix". Me reflejo fue darle un abrazo, como si nos conocieramos de toda la vida. Como llegó, se fue. ¿Qué se habrá llevado? No sé.
(¿Qué te pareció? ¿Aburrido? ¿Ajeno? ¿Tanto quilombo al pedo?)

Llegaron más amigos. Y Cristian de Napoli, uno de los expositores, traía una valija simática y vieja porque esta misma noche viajaba a Bahía Blanca. "La compré usada" me dijo.

Enseguida nos fuimos a concentrar a una oficina mientras terminaba de caer la gente. A las 7 no había nadie. A las 7 y cuarto largamos con unas treinta personas.

Igancio Apolo, el otro expositor, había medio exaltado hablando de una novela que está escribiendo hace como mil años.

Largo Cristian con un texto que me pegó mucho. No sólo entendió el poema de la forma en que yo lo había escrito, sino que le dio un par de vueltas inesperadas, de lectura fina, de valoración de aquello que hoy no se valora, junándome de un saque y enriqueciéndome a mí y a mi poemita. Me pasó el texto, manuscrito y con una caligrafía de seda, y prometo en breve trasncribirlo y ponerlo en este espacio.

Apolo fue más duro. Y apenas con unos apuntes desgranó una exposición bien estructurada que hacía incapié en mis duelos permanentes, dolorosos, de amor y odio con la facultad. Habló mucho de fantasmas y de impotencias, de los míos, que existen, pero en varios momentos sentía que hablaba de él también, de sus fantas y de sus impotencias.
Lo cual no deja de ser bastante perturbador.

Lo cerró más que bien. Dijo: "Esto es el balbuceo, el insulto, previo al armado de una lengua que nos tiene que servir para describir nuestro futuro" y habló de su novela, de la cual, espero, tengamos noticias pronto y que, parece, tematiza este problema.

Yo concuerdo. Me parece una excelente lectura. "El Ignorante" es una reacción, incomoda, es un texto inacabado, malhecho. Y sí mi relación con la Facultad es una relación fantasmática, alucinada, de histeria permanente y renovada.

Sin embargo, y aunque no tengo la mejor relación con el libro (más de una vez me fui a la cama pensando que algo estaba muy mal en él, que era innoble, que en el breve estirpe intelectual de mi familia quedaba en una posición de mala e incómoda) siento que en algún punto era necesario escribirlo y editarlo.

Quizás no me pueda mover del balbuceo y del insulto. Quizás sí. Veremos.

¿Algo más?

Cuando todos se fueron le dije a Celia: "Ahora siento ganas de escribir de nuevo".
"Gracias a Dios" dijo ella.

Y después nos reímos.

Posted by: Juan Terranova on Oct 26, 04 | 12:22 am

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