sábado 1:02
Estuvimos tomando una cerveza en la casa de André Moguillanes, alias el japonés. En el balcón corría una brisa muy agradable. Lo disfrutamos. Me regaló una novela que publicó hace exactos diez años. "Te la regalo pero no la leas, o bueno, como quieras" me dijo. Después hablamos de literatura, de música, una vez que había venido a casa y yo le había hecho una sopa intomable de tan salada. No dijo nada, hasta que yo la probé. Dos vasos de agua y un cubito de caldo.
Después, nos pusimos de acuerdo en que la lectura al final es un estado de ánimo.
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