Karate Gaucho

Escribo desde Tres Arroyos, después de un fin de semana de Karate Gaucho.

Nos asustamos cuando se zafó el volante del jeep en la ruta de tierra que va de Copetonas a Reta. Como íbamos despacio, no fue peligroso, pero podría haberlo sido en otra situación. Recién estamos conociendo el auto. Son cosas que pasan.

Todavía faltan unas cuatro horas para que salga el micro que nos devuelve a Buenos Aires, Celia fue hasta el ACA a ver si podémos dejar el jeep ahí y me dejo en un ciber café.

Hay movimiento en la ciudad. Desde donde estoy, por ejemplo, puedo ver una casa de electrodomésticos que tiene varios televisores color todos sintonizafdos en un partido de fútbol.

Fue ayer cuando me di un baño de tradición y me puse a hacer leña con el hacha. Celia me vio cortando y me dijo: "No sabía que podías ser tan violento y tan preciso al mismo tiempo".

Y yo, mientras pegaba, pensaba: "Quise ser Hemingway, terminé escribiendo como Manuel Puig... Y ahora el hacha."

La casa está cada vez mejor y tengo la impresión de que Celia se hubiera quedado unos días más.

Posted by: Juan Terranova on Sep 20, 04 | 7:11 pm

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