Sábado al mediodía
Carmen me escribió desde Asturias y me hizo releer una vez más un pasaje que ya es un clásico de los "Diarios" de Cheever. Uno debería agradecer este tipo de oportunidades. Así que gracias, Carmen.
"Cuando la autodestrucción entra en el corazón, al principio parece apenas un grano de arena. Es como una jaqueca, una indigestión leve, un dedo infectado; pero pierdes el de las 8:20 y llegas tarde para solicitar un aumento del crédito. El viejo amigo con quien vas a comer de repente agota tu paciencia y para mostrarte amable te tomas tres copas, pero el día ya ha perdido forma, sentido y significado. Para recuperar cierta intencionalidad y belleza bebes demasiado en las reuniones, te propasas con la mujer de otro y acabas por cometer una tontería obscena y a la mañana siguiente desearías estar muerto. Pero cuando tratas de repasar el camino que te ha conducido a este abismo, sólo encuentras el grano de arena".
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Sí, es exactamente así. Por eso hay que estar muy muy pero muy atentos a los granitos de arena. Y hay una época de la vida en la que se instalan con mayor facilidad, además.
Conservado en captura 20050316