Fast Food
Los redactores de Página12 siguen derrochando ingenio y buen ojo para las observaciones. (Estoy siendo irónico, carajo.)
Sandra Russo escribe hoy en una nota muy olvidable:
"La comida rápida no es más que un flirteo con la comida, y nadie mayor de quince años elegirá un McDonald’s para una declaración de amor o una conversación importante."
Y después sigue:
"El Big Mac es la expresión más directa y burda, si se quiere, de una filosofía de lo instantáneo, de lo listo para usar, de la vida-packaging."
Está bien que la Russo quiere hablar de otra cosa, de los piqueteros que sí, estoy de acuerdo, se equivacan tomando al fast food del payaso como objetivo político. Así y todo, su visión de la cosa está, y ella lo admite, creo entender, sin mucho entusiasmo, muy lejos de la realidad.
¿Por qué digo esto?
Bueno, creo que porque yo, pese a no ser un fanático de los locales recubiertos de fórmica y plástico, tuve conversaciones importantes en ese entorno. Y, la verdad, no me gusta que se mienta de esa forma.
Un manual de antropología urbana para la gente progre del Página, por favor. O por lo menos alguien que les explique que los arcos dorados, pese a la Aldea Global, no funcionan de la misma manera en un barrio de Bangladesh que en un suburbio de California, y menos, en la calle Florida. Eso como para empezar.
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Está bien la observación. Aunque claro, la nota no habla de eso, se le cuela la ideología.
Yo me enamoraba muy seguido en una épca en McDonalds. Y tenía más de quince años...
Conservado en captura 20050319