capricho y ritmo

Las novelas que no me terminan de convencer son las que mantienen los caprichos del novelista. "Capricho" llamo a no querer sacar un juego de palabras, un personaje que no va, dejar una escena que no cierra. Capricho no es lo mismo que obsesión. Las obsesiones son muy respetables. Las novelas que surgen de las obsesiones en general son buenas novelas.

Las novelas con ritmo, aunque sean malas, me atraen. Las novelas sin ritmo, aunque sean buenas, me cuestan. (Miró ansioso el número de página para saber cuánto falta.) Según Macedonio Fernández el ritmo es el elemento más burdo de la música. Así, le preguntó a Santiago Davobe sino era posible hacer música sin ritmo, sólo con armonía. De allí que su literatura sea ilegible y aburrida.
El ritmo es vital. La vida siempre tiene un ritmo, y pocas veces armonía.

Posted by: Juan Terranova on Nov 26, 03 | 12:10 am

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