Miércoles a la mañana

Nos vamos de viaje por las Pascuas. Seleccionamos algunos lirbos y la ropa que vamos a llevar. Celia tiene la tendencia de todas las mujeres a llevar muchas cosas. A mí me molesta. Carga una mochila hasta que revienta. No le digo nada. Pero ella entiende. Los libros son lo más fácil.
Hay que ser prácticos, le digo. Pero soy injusto. Hay gente que es peor. Igual no lo puedo racionalizar. Me cuesta. Añoro un poco esos viajes que uno está solo. Como cuando tenía dieciocho años y me fui a la montaña con un carpa y una olla. ¿Para qué más? Pasaron diez años. Es increible.

Ahora es uno de esos momentos en que todo puede derrumbarse. Hay que mantener la cabeza fría. Controlar de no decir cosas inapropiadas, reflotar viejos problemas. Celia es muy sensible.

Me hace acordar a cuando en Florencia Leandro me planteó la necesidad de ir a Venecia.
- Tengo que ir a Venecia- me dijo.
Yo no quería ir. No me gustan la ciudades armadas para los turistas.
- Tengo que ir. Vos sabés que volvés. Para mí puede ser la única oportunidad de mi vida.
No había fundamentos para creer en lo que había dicho. En lo único que se apoyaba era en mi convicción y en su falta de convicción.
Él se fue a Venecia. Yo me quedé en Florencia.
Ninguno de los dos volvió a Italia.

Posted by: Juan Terranova on Apr 07, 04 | 12:03 pm

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