Martes a la noche
Encerrarse con el aire acondicionado. Se puede trabajar, aunque haga calor. Cuando tenía cerca de dieciocho años estaba covencido de que el calor te podía hacer escribir como Antonin Artaud. Y si una noche de verano, uno trataba de escribir, lo que salía era necesariamente poesía negra. El aire acondicionado tiene propiedades positivas para la narración. Primero, te permite aislarte. Sentir que hay algo afuera, pero que no llega de lleno, como un golpe en la cara. Es la mediación necesaria. Segúndo, uno maneja esa mediación. Resultado: llevo escritas casi veinticinco páginas dde una nueva novela que todavía no tiene nombre.
Gran conversación sobre ese tema con Celia. Un poco apartir del trabajo que está haciendo sobre Cheever. Descubrió cosas interesantes. Y después, yo le conté mi teoría sobre el lector.
El lector si es inteligente, es agradecido. Pero si no lo es responde mejor a la impostura de la "cultura". Esto se traduce así: "Oh, este libro es cultura. Aunque se me caiga de las manos, aunque me quede dormido, tengo que terminar de leerlo."
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