Sábado a al mañana

Pasé una mala noche y se la hice pasar a Celia. Mucho calor. Ella me hizo apagar el aire acondicionado y después fue el desastre, la catástofe de dar vueltas en la cama, incómodo, murmurando insultos y transpirando. No creo que el aire pueda enfermarnos, la falta del aire puede sí, llevarme a la locura. ¿Qué temperatura hacía? Supongamos 27 grados. Y Celia dormía como si nada con ventanas cerradas, una remera de la selección argentina (es verdad) y tapada hasta la cabeza. De verla, nada más, yo transpiraba.

Me levanté y prendí el aire y después debo haber hecho mucho ruido... Ah, no, ya me acuerdo, se empezó a escuchar un sonido como de helicoptero regulando, y ella se terminó levantando pensando que se incendiaba la instalación eléctrica de nuestro aparato, pero resultó ser un aire acondicionado de otro cuyo funcionar se expandía por el pulmón del edificio. Una vez templado el ambiente, nos dormimos.

Posted by: Juan Terranova on Jan 24, 04 | 12:10 pm

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