Miércoles a la mañana

Ayer a la noche tomamos una cerveza en Politeama con Celia, después de recorrer, una vez más, las librerías de Corrientes. Compramos dos libros de entrevistas, de los que editó hace ya bastante el Ateneo. Estaban de oferta.

En el bar había dos gordos hablando de cine y un pelado que fumaba. Uno de los gordos dijo una frase que me conmovió: "El caballo lo puede hacer".

Después me concentré en la lectura. Todavía no comprendo por qué la gente no va corriendo a comprar esos libros de entrevistas. Son tan intensos, tan importantes, y sobre todo, de una lectura tan placentera... En realidad, sí creo saber porque están de oferta, casi de saldo. Son feos. O feos no, pero tienen diseños de tapas poco vistosos, casi utilitarios. Hoy en día, con los demás libros transformados en objetos de lujo, la edición de estas entrevistas se vuelve espartana y se desluce para el comprador de joyería.

Y que no se me malentienda, me gustan los libros lujosos, pero también me gustan estos cómodos y muy motivantes libros de entrevistas.

¿Qué leí? UNa vez más todos dicen que no les gustan ser entrevistados ni les interesan las entrevistas. El autor, por definición, tiene que mantenerse escéptico ante el formato entrevista.
Al parecer, el único que adora las entrevistas como género para practicarlo y consumirlo, soy yo. Prometo seguir escribiendo sobre el tema.


Posted by: Juan Terranova on Jan 21, 04 | 11:09 am

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