domingo al mediodía
Ayer, otra larga conversación internacional con Leandor en el msn. Me contó que lo llevaron en invierno para hacerlo trabajar siete días a la semana. Ahora mismo está cumpliendo horario. Es una lástima que no está actualizando su blog con esas descargas. Si e estás leyendo, eso es lo que tenés que hacer con esas situaciones, capitalizar como literatura. No es fácil. Pero es posible.
Celia se va a comer con Clarisa. Yo, me voy a llevarles un ejemplar del libro a mis viejos.
Les debo todo. Tengo un sentimiento de gratitud inmenso hacia ellos.
Cada libro que escribo, los tiene como interlocutores. ¿Cuántos escritores pueden jactarse de eso?
En Buenos Aires, los sensibleros y aturdidos novelistas que me preceden construyeron un culto de negación o indiferencia hacia sus padres. No es mi caso.
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