Mostrando la hilacha

En "Más..." Beatriz Sarlo repite una y otra vez que ella es una intelectual de izquierda. Para que no nos olvidemos. Y pide para los piqueteros una política de excelencia. Como dice Celia: "Pobres, pero dignos, che".

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¿Una política para pobres?
BEATRIZ SARLO.
En el Página/12 del 29 de junio del 2004.

Durante años, la gente de izquierda nos resistimos con tenacidad digna de mejor causa a tomar en serio la cuestión de la seguridad. Después de la dictadura, era muy difícil pensar en algo que incluyera a la policía. Pero pasó el tiempo y el problema, como se dice ahora, nos explotó en la cara. Convertido Blumberg en interlocutor de Kirchner, debemos hacer autocrítica en este tema.
Simplemente me gustaría que no pasara lo mismo con la violencia político-social. Es una equivalencia sensiblera, fácil y que no ayuda a pensar sino que lo impide afirmar que el hambre es violencia y que la falta de trabajo es violencia. El hambre y la falta de trabajo son condiciones atroces, inaceptables, pero no son violencia de la misma índole que la represión con cárcel, tortura y muerte. Los que condenamos la teoría de los dos demonios deberíamos estar más atentos a no suscribir una teoría simétrica en ningún otro caso.
El pensamiento de izquierda y el progresismo tienen la experiencia suficiente para saber que no se puede entrar a un edificio militar o policial por la fuerza, que eso se llama provocación y que, en la tradición de izquierda, las provocaciones fueron siempre atribuidas, con razón o sin ella, a la policía o a los servicios. Tenemos la experiencia para saber que en la toma de una comisaría se arriesgan, en primer lugar, las vidas de los compañeros movilizados. Por eso debería ser posible criticar abiertamente la toma de una comisaría, sobre todo porque fue encabezada no por un inexperto dirigente de base, movido por la indignación, sino por el interlocutor del presidente Kirchner dentro del movimiento piquetero, con pase libre en Balcarce 50, un hombre con muchos años de política y de participación en instituciones legislativas. Si ese hombre no pudo impedir la toma, es porque no responde al perfil de un dirigente de masas; no pudo impedir la toma no tanto por fidelidad a sus representados sino por seguidismo, impotencia o falta de inteligencia política.
¿Cuál es el mensaje? Al parecer, aprendimos poco. La gente, que el movimiento piquetero representa y que, sin duda, necesita esa representación, tiene derecho a hombres que no actúen como si las cosas se hicieran con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes. Tiene derecho a una política de primera categoría y no, también en este rubro, a una política para pobres.



Posted by: Juan Terranova on Jun 30, 04 | 12:38 pm