Política y literatura en el CCE

En "Más...", el resumen de la mesa del martes, por Elsa Drucaroff.

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El martes 8 se realizó en el Centro Cultural de España el segundo encuentro del Ciclo Jóvenes a la Intemperie, coordinado por Elsa Drucaroff: "Qué ves cuando me ves". ¿Cómo escribir hoy de política?"

Participaron los escritores y críticos Alan Pauls, Florencia Abbate y Omar Chauvié.

A diferencia de las viejas oposiciones entre "contenidistas" y "formalistas", coincidieron en que la fuerza política de una obra literaria está en la misma materia del lenguaje y hay muchos modos de escribir de política, no sólo desde la trama.

Pauls pertenece a la última generación de escritores argentinos que los medios y la crítica percibieron, a comienzos de la democracia. Negó la posibilidad de fusionar política con literatura: la relación sólo es productiva cuando es incómoda y pone en cuestión ambas cosas. Valoró a Rodolfo Walsh y Osvaldo Lamborghini como ejemplos máximos y opuestos de esa "no-fusión", durante los 60-70, cuando "la política era la exacerbación de la violencia y el conflicto". Saludando esa exacerbación en el campo estético, reivindicó pertenecer a una generación para la cual "la conflictividad era clave", lamentando que eso ya no exisiera y manifestando su desinterés por unir literatura y política hoy, cuando la literatura es una actividad "profesional" y la política, otra anodina práctica empresarial, sin conflicto.

No obstante, citó cuatro obras recientes como únicos ejemplos argentinos felices en la relación política-literatura: Respiración artificial, de Piglia, Boca de Lobo, de Chejfec, Vivir afuera, de Fogwill, Poesía Civil, de Sergio Raimondi.

La coordinadora recordó a Pauls su participación en el autodenominado grupo de escritores "Shanghai" y la revista Babel, en la segunda mitad de los 80 ("Shanghai" declaró la completa "inutilidad social de la literatura" y renegó explícitamente de intentar representar la realidad o tener utilidad social y política). Señaló la afinidad de esos principios con las novelas de Pauls y preguntó cómo articulaba él esto con su exposición.

Pauls admitió su desinterés literario por la política, ejemplificó con su última novela, que narra una historia que transcurre en los últimos 20 años sin hacer una sola referencia política (alguien del público señalaría luego que esta opción tenía una significación política precisa). Evaluó Shanghai y Babel como una aventura juvenil gozosa que había tomado lo mejor de la derecha, el placer, y lo mejor de la izquierda, la crítica.

Abbate dijo que la literatura genuina es siempre política, reivindicó la vigencia de las vanguardias del siglo XX por su voluntad de juntar la literatura con la vida, y la invención de astucias en el mercado, antes que su rechazo. Cuestionó el uso tradicional de la palabra "compromiso" porque hoy los artistas están obligados a compromisos a veces vergonzosos, prefirió reivindicar la libertad de creación como acto político. Interrogada sobre el potente sentido político de su primera, reciente novela, El grito, reivindicó el derecho de su generación a trabajar con la actualidad política y vencer una suerte de obligación de que la política siempre sea la del pasado reciente, la dictadura.

Chauvié dijo que las relaciones entre poesía y política en Argentina empezaron en el siglo XIX y señaló que hoy aparecen de modos sesgados y sutiles, no directos. Analizó recursos concretos en poesía actual y ejemplificó con recursos de un poema de Poesía Civil, de Sergio Raimondi. Coincidiendo con Abbate, dijo que "hablar de política en poesía es hablar del pasado", casi siempre de la dictadura militar o los 70. Admitió, interrogado por la coordinadora, que su propia poesía trabajaba con la actualidad política.

En el debate casi todos coincidieron en considerar políticas las reivindicaciones de las minorías sexuales, las organizaciones moleculares, de artistas independientes, etc. Pauls sostuvo: "hoy la política no pasa por la lucha de clases, son políticas las organizaciones piqueteras y Belleza y Felicidad" (postmoderna librería y bar off creado en los 90). Abbate se diferenció de esa enumeración.

En general, sin embargo, hubo consenso en considerar el problema del hambre "social y no político" y dar valor político a las acciones moleculares, desde las Asambleas de diciembre del 2002 hasta la creativa y notable actividad independiente de los poetas, prueba de la "fusión entre literatura y vida". Sus pequeñas editoriales fueron consideradas "fuera del mercado", aunque la coordinadora señaló que éstas eran pequeñas empresas comerciales donde pagan los poetas, no los lectores. Se señaló que nadie consideraba que la política estuviera en los partidos políticos porque éstos no eran representativos.

Alguien opinó que el debate estaba diluyendo lo político según el modelo menemista, donde exhibirse en una disco era un gesto político de campaña. Pero pese a la contradicciones, hubo consenso mayoritario.


Posted by: Juan Terranova on Jun 11, 04 | 1:14 pm