La postergada Muerte de Diego Armando
En "Más..." una pésima nota-opinión, sobre todo en el final, muy contradictoprio, de Ricardo Roa sobre Maradona. Y a continuación, un diálogo con Null en el MSN.
Juan dice:
Ayer le digo a Celia: "Che, viste que lo internaron al Diego otra vez? Yo pensé que el partido más difícil de su vida ya había terminado." ¿Sabés lo que me dice Celia?
(null) dice:
es el segundo tiempo
Juan dice:
Obvio. El tipo se quiere liquidar y no lo dejan. Liberen a Willy y dejen que el Diego reviente de excesos. Voy a funda una ONG...
(null) dice:
tal cual, dejen que se muera en su ley
Juan dice:
Eso.
(null) dice:
comiendo un asado y jugando al golf
Juan dice:
Encima hay que bancarse que los periodistas digan que no lo cuidan, como en el Clarín de hoy: para es al contrario, lo cuidan mucho, demasiado.
(null) dice:
Maradona sacrificado como un becerro dorado por el amor de su pueblo
Juan dice:
Si pero el sacrificio es al revés, lo mantienen con vida. Un boludo en clarín lo uiere vivo "eternamente". Gran contradicción.
(null) dice:
sólo va a vivir eternamente cuando se muera. Mientras tanto, no va a hacer mucho más que charlar con Susana Gimenez y Fidel
Juan dice:
Eso es lo que no entiende la gente. La única forma de eternidad posible es en la memoria. Hay que leer "El Inmortal" de Borges y el señor Valdemar de Poe.
(null) dice:
que buen paralelo Maradona - Valdemar
Juan dice:
Te digo más: para mí que Maradona ya reventó y lo tienen hipnotizado al gordo. La nota de opinión de Roa es una canto a la contradicción más flagrante. Por un lado dice que no lo cuidan, y que lo vampirizan, y por el otro, lo quiere vivo: "Pone ojala pudieran ser eternamente defraudados". ¡Pero lo quiere vivo!
Juan dice:
Lo expliqué mal. Hay que leer la nota.
MAS...
Así, que no cuiden a Diego
Por Ricardo Roa para Clarín.
Maradona está otra vez internado, pero está internado en muchas cosas de las que no se puede escapar hacia la libertad que tanto ansía. Está internado en un entorno abismal, rodeado por amigos que pretenden o simulan cuidarlo cuando en verdad lo descuidan obedeciéndole.
Había abandonado la clínica sin que le diesen el alta y volvió a ella ayer, casi de madrugada y en ambulancia. Pero el médico que lo acompaña atribuyó el regreso a un chequeo de rutina. Sin detalles, el mismo sanatorio lo desmintió: en un parte oficial, justificó la nueva internación por una "transgresión alimentaria".
Maradona ha confesado cuánto le cuesta desobedecer el cruel mandato de la adicción que lo somete y maltrata hasta ultrajar su vida y su corazón. Por carácter transitivo, los que lo cuidan transigiendo con cada uno de sus impulsos, se cuidan en realidad a sí mismos, manteniendo su vana-gloria, su cercanía a la celebridad del Diez y sus prerrogativas.
Salir de terapia intensiva para tirar petardos, jugar al golf en una quinta, y de noche, y comer como si nada hubiera ocurrido, es intensificar la internación emocional en un mundo ilusorio, donde el vértigo y la arritmia vital se confunden en un ideal de autonomía falso.
No alcanza la autonomía de sus dichos y de sus actos quien está preso de la adicción, a la cocaína o de la adicción a la idolatría. Quien está rodeado por un sistema de vampirización de la fama, irracional y sin brújula.
Maradona es la víctima de la bulimia de los cronistas, de la voracidad de los fanáticos que adoran y festejan sus extravagancias. Y, también, de la ansiedad de los necrófilos que hacen filas interminables para ver su muerte tantas veces anunciada detrás de cada pantalla que se acerque a su agonía.
Ojalá pudieran ser eternamente defraudados.