Mails, mercado, literatura, etc.

Para los curiosos, puse en "Más..." una discusión vía mail con Elsa Drucaroff sobre una charla que vamos a dar en el CCE sobre "Literatura y mercado".

La cuelgo de acá también para saber que la tengo en algún lado y no perderla.

MAS...

Elsa, te adjunto cinco carillas con reflexiones propias sobre el "mercado". Está todo escrito así nomás porque si me tengo que poner a hacerlo bien, me sale una novela autobiográfica. Intenté ser lo más honesto posible y alejarme de toda impostura (snob o pólítica), como para tener cierta solidez. Por eso salió tan autobiográfico. La cuestión es, creo, ser dialéctico, y comprender que si a la gente se le doblan las rodillas de solo pensar que el dinero tiene algo que ver con la literatura, eso se debe a una concepción instalda de lo que es la literatura. No quise ser, de entrada, juez de esta postura, para mí, demasiado romántica y de elite (o sea, si le tengo que entrar a palazos, mejor que sea en el debate posterior, ahí
sí). Escucho tus críticas, sugerencias y opiniones. Un beso, Juan.-


Juan, leí y te apunté algunas opiniones muy muy rápido. me parece interesantísimo, estoy de acuerdo con casi todo lo que decís, además. Creo que te falta, para profundizar el tema, la teoría de Marx sobre la
Mercancía y su definición de mercado, que supone dos cosas simultáneas y contradictorias: a) un canto de homenaje a la burguesía precisamente porque trae esa posibilidad de libertad e igualdad que da el mercado: es (el primer y único lugar en la historia humana donde todos -mujeres, hombres, negros,
chinos, blancos- somos iguales si nos relacionamos a través de alguna mercancía que ofrecer en intercambio, todos tenemos en ese intercambio los mismos derechos jurídicos. b) La mentira, la trampa del mercado porque no somos todos iguales, porque no es lo mismo tener para ofrecer para el intercambio la fuerza de los brazos para manejar máquinas que tener para ofrecer al mercado las máquinas para fabricar cosas, etc. Somos jurídicamente iguales y eso es fundamental, es una infinita ventaja
comparada con sociedades donde la desigualdad estaba legalizada y si nacías en la tierra pertenecías al dueño de la tierra, por ejemplo. Pero debajo de esa igualdad jurídica hay trampa, y esa trampa también es clave para entender. Y en cuanto a vender bienes simbólicos, ahí hay mucho para pensar, porque
el mercado tiene la infinita ventaja para la literatura de votar democráticamente qué temas interesan o cuáles no, de levantar una escritura o una voz cagándose en cualquier evaluación snob de la crítica. Pero
también tiene cosas terribles. No tengo tiempo ahora de seguir. Por ahí, si nos encontramos, lo
conversamos mejor. Si tenés por ahí El Capital, leé el capítulo primero, donde define la mercancía, y si tenés ganas seguí hasta SECCION SEGUNDA: "LA TRANSFORMACIÓN DEL DINERO EN CAPITAL", Capítulo IV: "Cómo se convierte el dinero en capital". Te va a hacer pensar muchísimo, es como mirar el mundo de otro modo. Ahí no está el homenaje explícito a la burguesía, eso está en una
partecita del Manifiesto Comunista, pero en realidad esa partecita se entiende de verdad si se entiende qué es la mercancía y qué el capitalismo. Bueno, un beso, Elsa.


¡Una clase completa de marxismo en cinco minutos de mail! Me encantó tu mail, Elsa. Concuerdo en que Marx debe ser genial para pensar ese paper que faltó y se extrañó tanto en los noventa: "Mercado y literatura". Insito: acepto y voy a ir a leer lo que me dijiste. Ahora bien, no quise entrar en esa de una porque: 1. No me referencia a Marx. 2. Aunque sé de que va, también sé bastante poco de qué va. 3. Y más importante, preferí como te ponía en el mail priorizar mis experiencias biográficas antes de entrar en
Marx, o en Caclini, o en decerteu (que lo pensé porque puede andar), y la preferencia biográficav tiene que ver con que, de alguna manera, es un buen punto de partida para discutir y también aparece como bastante irrebatible y puede ser empática con la gilada de mi generación. (Para decirlo de otra
manera, si los Tres Gagos no hubieran tenido el mercado, y se hubieran quedado en la biblioteca, hubieran sido mucho peor) Enonces, voy a revisar a Marx, pero también voy a recurrir, una vez más, a
La comunidad Organizada. E inclusive a "La violencia es el derecho de las bestias". (En este caso la elite letrada "violenta" con su prestigio los gustos populares, enfrentandose a la lógica de la oferta y la demanda.) Porque a todo buen marxista le corresponde un buen peronista, salud, y un beso, Terranova.-

Che, Juan, se me ocurre algo. Justo en este instante estoy dando esos dos capítulos que te dije de Marx en el Prof., los miércoles de 18.10 a 21.10 hs. Ya di una clase, pero todavía habrá por lo menos dos. Si querés y te viene bien la hora, podés venir. De paso vas a ver qué diferente de la facultad es el ambiente y son los alumnos, es muy interesante ver eso. Ah, no te olvides que el general dijo que marxistas y peronistas somos como el vinagre y el aceite, aunque era una metáfora ambigua. Por un lado, lo dijo porque "nunca nos juntamos", pero por el otro... ¿cuántas cosas van más juntas que el vinagre y el aceite? Un beso, E.

Elsa, la verdad es una invitación que no puedo declinar. A mí se me había ocurrido decirte que armaras un grupo de estudio con ese tema, pero me ganaste de mano. (Igual lo del grupo de estudio podría andar.) Te diría que sí volando, pero lo tengo que pensar porque justo el miércoles tengo la maestría para la que me recomendaste. Y justo el otro día, en esa misma clase de los miércoles, leímos Raymond Williams y enseguida saltó la fácil: si es marxista o si se hace. Y que si Marx escribió sobre la "cultura", si se lo leyó mal, si se lo traduho peor, si en realidad estrcutura superestructura es una postulación para analizar la "cultura". Esas cosas. Y cuando la profesora, una uruguaya a la que le encantaría ser Victoria Ocampo, dice: "Lo que pasa es que Marx no escribió nada sobre estos temas", yo salto y digo "Eh, pero, ¿y el Dieciocho Brumario?". Y ahí nomás le digo algo que me costó decir pero, bueno, en tren de participar le mando: "Yo me siento más marxista del Dieciocho Brumario que de cualquier otro texto". Y un sociólogo picarón que hay por ahí me dice: "Ah, pero entonces no sos marxista, sos peronista". Risas. En fin. Seré nomás. Aunque la otra vez fue a una reunión de la FUB y cuando se refirieron a mí como "joven peronista", salté, una vez más como leche hervida y lo corté "no, no, no, peronista no significa nada hoy, yo soy kirchnerista". Me miraron como si les hablara en chino.
Bueno, hagamos así. Yo no me quiero perder a Marx. Así que voy a ir puntual y después, a eso de las ocho me rajo. ¿Qué te parece? ¿Se puede hacer?
Y me extraña, Drucaroff, el vinagre y el aceite se junta en la ensalada nacional.
Nos vemos el miércoles, Juan.-


Posted by: Juan Terranova on Apr 30, 04 | 11:53 am