Bien. Pasó la presentación. Pese a la posibilidad siempre latente de hacer el ridículo y a que últimamente no se me está dando eso de hablar en público, la saqué barata. Bastante gente, bastante alcohol, y estuvo bien. Celia trabajó un montón. Lo de Marco se disfrutó y pude charlar un rato con gente no que veía hacía un tiempo.
Si quieren saber más, hagan sus preguntas.
La presentación me gustó mucho. Ahora estoy leyendo la novela y concuerdo con los elogios y encomios de los críticos y gente que la leyó (donde estaba sentado había una señora que ya la había leído y fueron loas para el autor).
Me gustó mucho también la "escenificación" de diálogos del capítulo 2 y 5... ¿posible texto dramático?
Y qué decir de la música... excelente. Me llevo un recuerdo más que lindo de Buenos Aires para Suiza...
Siga así, don Terranova.
Bueno, parece que saliste airoso. Yo, para mi casamiento, me emborraché rapidísimo, y a las 4 de la mañana nos tuvimos que ir de la fiesta. Todo mal, muchos parientes jamás me lo perdonaron. Pero de algún modo marqué la impronta de la noche, porque se mamó medio mundo. Un amigo se despertó sobre una mesa cuando los mozos ya estaban levantando campamento; a otro le pasó no sé qué con el auto y estaba tan crudo que tardó 120 minutos en darse cuenta qué hacer. Pero este no era el tema. Te felicito, Juan.
Juan, quiero aclarar que, pese a la urticante anécdota revelada en el comentario anterior, puedo comportarme con civilidad en eventos sociales, así que no me borres de tu lista.
Usualmente yo era más divertido si había tragos, pero trabajé para superarlo, y puedo decir con orgullo que he llegado a experimentar "euforia en estado de sobriedad", aparente oxímoron que no es tal, por increíble que parezca.
Igual, de tanto en tanto, me va el escabio.
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