Otro ejemplo de adaptación interesante es la versión que en el 2000 se hizo de "Pantaleón y las visitadoras", la novela de Vargas LLosa.
La novela es muy buena, realmente disfruté leerla. Tengo una edición que compraron mis viejos en el Círculo de lectores con esa leyenda en el pie de página que me resultaba tan atractiva en mis borgeanos años de lector juvenil: "Prohibida la venta de este ejemplar a personas ajenas a la círculo".
La película, actualemnte en rotación en el cable, es excelente. Quizás la forma en que trabaja las voces el texto novelísito ayude a la puetsa en pantalla. De hecho, esa forma de escribir, con tanta elipsis y marcando bien la psicología de los personajes antes que nada, se parece mucho a un guión.
Pero la cuestión es que la transposición es buena porque lo que se deja caer y lo que se elige para contar está basado siempre en buenas decisiones. Y los actores brillan mucho.
Entusiasmado, me compré en una librería de Corrientes un libro de entrevistas con Vargas LLosa hecho en el 72, antes de Pantaleón. Me decepcioné bastante rápido. Hay un abismo entre lo que Vargas Llosa escribe y lo que dice. Y no me deja de asombrar.
Celia dice que Peru es un país muy intenso y muy raro. "No hay clase media" acota.
Algo más. La lectura me dan ganas de viajar a Iquitos. Ya venía hace algún tiempo evaluando la latinoamericanización de Buenos Aires, señalándola y, de alguna manera, aceptándola y hasta disfrutándola. "Al fin me reencuentro con mi destino latinoamericano...".
Y en la misma serie, nos sale con celia y viaje a Paraguay. ¿Porque me resulta todo eso tan estimulante?
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