El miércoles pasado le regale a Celia un rompecabezas de mil piezas. Es una foto del London Bridge. Es de noche y el paisaje aparece iluminado acá y alla con muchas zonas de luz y sombra.
Hay que ver con la dedicación que se puso a armarlo Celia. Si no lo termina hoy, seguro, mañana. Se concentra de una manera tan fuerte que impresiona. En un momento me dijo: "Estoy adicta". Yo puse apenas algunas piezas.
A medida que la figura se va completando la cantidad de aciertos aumenta, es como si el mismo puzzel se acelerara.
Yo me mandé una comparación algo forzada entre escribir monografías y armar rompecabezas de mil piezas. Creo que a Celia le gustó y la impresionó.
Y una vez que esté armado, pueden tirarlo por la ventana mientras cantan "London Bridge is falling down, falling down, falling down..."
En serio, desde que leí "La vida: instrucciones de uso" tengo ganas de armarme unos de esos rompecabezas de 5.000 piezas. Tiene ese des-propósito del verdadero ocio.
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