Catolicismo y contrainsurgencia

21 de octubre de 2020 · Esteban Pontoriero

A mediados de 2010, mientras me encontraba realizando el trabajo de archivo para mi tesis de Licenciatura, mi director, el Dr. MR, me comentó por primera vez acerca de la existencia de un libro llamado Fuerzas Armadas: ética y represión. Si bien mi investigación se ocupaba de los cruces entre la legislación de defensa argentina de los años sesenta y el pensamiento contrainsurgente del Ejército, existía otro cruce que me interesaba explorar en paralelo: el del catolicismo con la contrainsurgencia.

Luego de releer la bibliografía sobre la historia de la derecha católica argentina en la segunda mitad del siglo XX, noté que el texto de Castro Castillo no era mencionado prácticamente por ninguno de los autores. Solamente el periodista Horacio Verbitsky le había dedicado algunas páginas en el cuarto tomo de su historia política de la Iglesia Católica argentina, titulado: La mano izquierda de Dios: la última dictadura (1976-1983).

Fuerzas Armadas: ética y represión había sido escrito por un misterioso autor llamado Marcial Castro Castillo, tal era su seudónimo, y se había publicado en Argentina por la editorial Nuevo Orden en 1979. Ni mi director de tesis ni yo teníamos muchas más referencias. Así que un día empecé el camino para dar con ellas. MR solamente recordaba que el libro era una especie de tratado teológico centrado en la argumentación en favor de la represión militar y el exterminio en clave antisubversiva.

En diversas charlas con MR, más indicios, lecturas y conversaciones, entre otras fuentes, había llegado a una firme convicción: la masacre perpetrada por las Fuerzas Armadas en los setenta se vinculaba al nivel de sus fundamentos ideológicos con una interpretación particular del catolicismo. Hoy sabemos mucho mejor que la represión y el exterminio iniciados en 1975-1976 contaron con una “acumulación originaria” de adoctrinamiento para la guerra interna en lo militar y católico en lo moral-espiritual.

Suspendí algún tiempo la búsqueda por otras urgencias: terminé la Licenciatura en 2012, saqué una beca y al año siguiente me encontraba cursando el primer año del Doctorado en Historia. Mis averiguaciones sobre el libro de Castro Castillo me llevaron a una librería y editorial llamada SA en Bella Vista, San Miguel, al noroeste de la Provincia de Buenos Aires. SA se especializaba en libros y revistas de extrema derecha católica, clásicos del pensamiento contrarrevolucionario y textos militares sobre temáticas antisubversivas. Un jueves de finales de diciembre, tomé el Tren San Martín y llegué a la zona, un histórico bastión de la Argentina católica y militar. La cercanía con la inmensa guarnición de Campo de Mayo, sumada a la presencia de un núcleo duro de piadosos feligreses, muchos de ellos miembros de la corporación castrense, hacen de Bella Vista un lugar ideal para afincar un emprendimiento editorial como ese.